En Argentina contamos con un gran potencial para generar
energía limpia, especialmente eólica, solar y biomasa.
Necesitamos políticas e incentivos que favorezcan la inversión, la
investigación y la implementación de una matriz energética limpia fomentando
la generación local de energía para evitar su transporte, reducir el impacto
ambiental y beneficiar las economías regionales.
El rol de las empresas para lograr una
transformación profunda en nuestro país es de vital importancia. Las
empresas de la nueva generación deben asumir su protagonismo en la co-creación
de una sociedad equitativa donde los negocios generen simultáneamente valor
económico, social y ambiental.
Es imprescindible contar una buena red de transporte
público, con especial énfasis en el tren y el subterráneo. Se debe
fomentar el uso de la bicicleta y evitar el uso del automóvil que contamina y
hace imposible el tránsito en la ciudad. Se debe mejorar la red ferroviaria
para el transporte de cargas, ya que en Argentina solo el 4% de las cargas se
transportan en tren y el resto principalmente en camiones. Es
importante aumentar las exigencias, y sanciones para reducir las emisiones
de gases tóxicos y contaminantes provenientes de los combustibles fósiles.
Otro gran desafío de las ciudades es su forma de generar y
gestionar la basura. La solución debe diseñarse a largo plazo, y no
desaprovechar la valiosa materia prima que componen los residuos. Necesitamos
implementar modelos que tiendan a la minimización en la generación,
reutilización y reciclado de residuos como lo es la ley de Basura Cero. Debemos
incorporar la separación inicial de residuos en origen y desechar la idea de la
incineración como una posible solución.
El creciente uso de aparatos electrónicos hace urgente la
necesidad de una ley de basura electrónica y normas que introduzcan la Responsabilidad
Extendida al Productor. Quien produce un producto electrónico debe ser
responsable hasta el final de su vida útil y garantizar su correcta
disposición. Los productos que se fabriquen deben ser fácilmente reciclables,
de larga duración y sin usar materiales tóxicos en su producción.
Pero sobre todo necesitamos reducir el consumo y la
generación de basura. El consumismo es uno de los grandes males de nuestra
época. Cada uno de nosotros debemos ejercer nuestra responsabilidad al momento
de consumir ya que con nuestros hábitos podemos influir positivamente en la
sociedad. El primer paso es reducir el consumo excesivo e
irresponsable. Debemos comprar sólo lo que necesitamos dando prioridad a
productos locales, que respeten los derechos de los trabajadores y la
protección del ambiente. Fomentando una nueva cultura que priorice el compartir
antes que el poseer.
Como ciudadanos debemos tomar consciencia
de que nuestras decisiones diarias tienen impacto sobre nuestro entorno.
Tenemos el derecho y la obligación de informarnos para poder participar
activamente en todas las cuestiones sociales y ambientales que afectan nuestra
vida. La Ley de Ambiente nos otorga específicamente el derecho a ser
consultados y a opinar en todos los temas que estén relacionados a la
preservación y protección del ambiente. Debemos organizarnos y participar
activamente en nuestra comunidad para poder definir en conjunto que país
queremos en el mediano y largo plazo.
Necesitamos un nuevo tipo de liderazgo basado
en el respeto a los demás, la solidaridad y la ética.
ENERGÍAS Y DESARROLLO EN EQUILIBRIO.